Nacionales
Clarín perdió de aliado a La Nación

Eduardo Anguita- Miradas al Sur

Las cuatro patas del poder externo de Clarín eran un grupo de políticos opositores cuya cara más visible es Julio Cobos, la Asociación Empresaria Argentina (AEA), La Nación y un sector de la Justicia a la que genéricamente se llama la Familia Judicial. Hace dos semanas, AEA sufrió una sangría de empresas de capital concentrado que no quisieron ser mascarón de proa en la embestida de Héctor Magnetto (CEO de Clarín y vicepresidente de AEA) para presionar a la Corte Suprema en el tratamiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que actualmente está en manos del alto tribunal a raíz del recurso presentado por el Estado para que termine la medida cautelar que impide su vigencia. Los ex aliados de Clarín en AEA no se equivocaron: los directivos del monopolio dicen contar con información proveniente del procurador general de la Nación, Esteban Righi, como para saber que su dictamen será a favor del Ejecutivo. Además, ya dan por sentado que tienen la batalla perdida en la medida cautelar tomada por la jueza federal de Mendoza Olga Pura de Arrabal. Descuentan que la Corte fallará pronto y que no interferirá en una decisión tomada por el Congreso.

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El desgarro social

Irene Meler, psicóloga Página/12

“Buenos muchachos”, o bien: abusadores de una niña. Esta sería la disyuntiva o, más aún, el desgarramiento social expresado en la movilización que, en General Villegas, se efectuó en apoyo de los acusados por abuso sexual contra una menor. Así lo plantea Irene Meler –coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires–, y se detiene en el hecho de que la esposa de uno de los imputados estuviera presente en la marcha: “No me apuraría a hablar de una connivencia perversa: uno de los efectos más terribles de la dominación masculina es que, junto a la violencia sobre las mujeres excluidas, para las incluidas rige la anulación del pensamiento crítico”.

–Me impresionó mucho la movilización a favor de los acusados en General Villegas –subrayó Meler–. Creo que presenta, de manera compleja y terrible, un campo social donde distintos actores pugnan por el sentido de los acontecimientos. Hay un sentido políticamente correcto, que ha permeado la cultura, impulsado por los sectores del que podríamos llamar progresismo de género y el feminismo: considera que la menor, presionada por su situación de vulnerabilidad, es víctima, aunque no haya habido violencia directa, y a los varones los percibe como abusadores, no sólo por la práctica de sexo colectivo sino por haberla filmado y difundido. Pero la marcha representa la otra corriente de opinión, más tradicionalista, si se quiere machista, que sostiene: “Son buenos muchachos”, como efectivamente decían participantes en ese acto. El campo social todavía está desgarrado entre estas dos racionalidades.

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Los jueces de la dictadura y el neoliberalismo

Juez Los jueces de la dictadura y el neoliberalismo Los integrantes de la Justicia Federal de Mendoza han sido largamente denunciados por diversas implicaciones con la última dictadura cívico-militar. Sus designaciones por parte del régimen de facto, haber hecho la vista gorda ante las torturas y violaciones en los centros clandestinos de detención, sus amiguismos con los represores y haber liberado a procesados por delitos de lesa humanidad, son algunas de las graves denuncias por las cuales la Justicia mendocina está en la mira de todo el país. No escapa de sus historias el ser benefactores de grupos económicos concentrados.

Algunos de esos magistrados son: Otilio Roque Romano, Alfredo Juan López Cuitiño, Julio Demetrio Petra, Olga Pura de Arrabal y Luis Francisco Miret.

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Un Informe de la Defensoría Porteña alerta sobre el aumento de la violencia de la Policía Federal en los últimos meses.

Volvió el palito de abollar ideologías

El Informe de la Defensoría porteña fue realizado sobre un centenar de denuncias recibidas en los últimos dos años. De ellas seleccionaron los veinte casos más violentos de intervención de la Federal. Entre ellos, cuatro homicidios, desalojos y represión.

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Pérez Esquivel: "Hay una mafia dentro de la Policía Bonaerense"

El Nobel de la Paz reclamó al gobierno una "reforma profunda de la Policía" en la provincia de Buenos Aires. Pérez Esquivel denunció la existencia de una "mafia policial" detrás del robo a la secretaría de Derechos Humanos bonaerense, donde se sustrajeron expedientes de represores.

"Hay una mafia dentro de la Policía Bonaerense y una violencia social y estructural que se está viviendo en todo el país", dijo Pérez Esquivel a radio Brisas.

El dirigente social, reclamó al gobierno una "reforma profunda de la Policía Bonaerense" tras la captura de un ex efectivo de esa fuerza acusado de participar en el robo a la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, en La Plata.

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El ADN del juez Bergesio, una genética que viene de la dictadura

Es imposible saber si entre las lecturas de Conrado Bergesio se encuentran las obras de los grandes cuentistas norteamericanos, pero su actuación de la última semana se parece mucho al despertar de Rip Van Winkle, aquel personaje de Washington Irving que, después de dormir durante años, descubrió que el mundo que conocía, y sus propias circunstancias, habían cambiado. A primera vista, el juez federal de San Isidro repitió en apenas tres días –y de manera contradictoria– lo que no había hecho en los siete años que lleva a cargo la causa que investiga la presunta apropiación indebida de los dos niños que Ernestina Laura Herrera de Noble inscribió irregularmente como sus hijos adoptivos en 1976.

Obligado por la Sala II de la Cámara Federal de San Martín, el miércoles 30 Bergesio convocó a Marcela y Felipe Herrera Noble para que se les extrajera sangre en el Cuerpo Médico Forense. Los jóvenes se presentaron voluntariamente, ya que se trataba de una medida conveniente a la estrategia de los abogados del Grupo Clarín.

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Diez puntos de acuerdo por la seguridad democrática

 

El Acuerdo apareció a raíz de la inquietud que surgió en distintos sectores por la aparición de propuestas de darle mayores atribuciones y poder a la Bonaerense y a policías de otras provincias del país.

El acuerdo considera un engaño al discurso de la mano dura, analiza la responsabilidad del Estado y la gestión democrática de las instituciones de seguridad.

Las respuestas estatales autoritarias e ineficientes frente al delito y la fuerte dosis de exclusión y violencia que domina el debate público y orienta muchas de las acciones del Estado en la materia exigen una discusión abierta y pluralista, capaz de alcanzar acuerdos básicos sobre políticas democráticas de seguridad que atiendan las legítimas demandas de la sociedad.

Esta situación exige instituciones de seguridad comprometidas con valores democráticos y el rechazo a políticas demagógicas e improvisadas, dirigidas a generar expectativas sociales en la eficacia de medidas abusivas que sólo agravan el problema y reproducen la violencia.

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El Gobierno presentará denuncia penal contra agroganaderos por inundar San Antonio de Areco

El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, vinculó este domingo los "canales clandestinos" en campos privados con la inundación por el desborde del río Areco y anunció que presentará una "denuncia penal".

Durante una recorrida por la zona afectada, el funcionario consideró que “si bien entre el viernes y el sábado cayeron 130 milímetros, no se justifica tanta inundación”. Las lluvias en el norte bonaerense causaron la muerte de un chico de 10 años y la desaparición de un joven de 19 en Pergamino.

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¿Qué es lo que tenemos que agradecer a Ricardo Fort?
Fort es un empresario que exhibe en el programa de mayor audiencia de televisión sus desorbitados gastos y lujos ¿Qué es lo que tenemos que agradecer a Ricardo Fort? por Enrique Grandolini Ricardo Fort es un personaje que tiene mucha presencia en el programa actualmente más visto de la TV argentina, y en consecuencia además aparece reiteradas veces al día en programas de chimentos y de actualidad o del espectáculo. Suele mostrar frente a las cámaras relojes de oro y diamantes que usa, o las botas de 3.000 dólares que se ha comprado, y relata que en una noche de diversión puede gastar hasta 8.000 dólares. Los relatos pormenorizados de sus desorbitantes gastos y lujos son abundantes, acompañados frecuentemente de una simpática admiración del periodista que le hace la entrevista. Ricardo es hijo de los dueños de la fábrica de chocolate más grande de la Argentina, Felfort y aunque no trabaja ni ha trabajado en ella, disfruta descontroladamente de sus beneficios y de relatar a la sociedad argentina sus lujos de millonario. Cada tanto aparecen en la TV personajes que fugazmente levantan el rating de la industria del entretenimiento y comienzan a circular en casi toda conversación que recorra temas de actualidad. Analizar por qué se produce esto puede ser una excelente oportunidad para indagar el estado anímico, psíquico y político de nuestra sociedad. ¿Qué es lo que hace que Ricardo Fort, un hijo de millonarios que no ha movido un solo pelo para merecerlo, aparezca en reiteradas oportunidades ostentando su riqueza frente a las cámaras? Primero destituyamos el mito de que los contenidos de los medios están determinados por el rating. ¿Tinelli, o Fort estén en la TV porque la gente los elige?. El concepto de "elección" es muy complejo, y extremadamente relativo. La gente elige entre las opciones que se le ofrecen. Y esas opciones las decide un puñado de personas adineradas, y a decir verdad, son no son demasiado diferentes enre sí. Parece más realista pensar que la gente los ve porque no tiene muchas más opciones. Si uno recorre opiniones, incluso de quienes los miran, puede ver que una gran proporción coincide en que Tinelli, Fort, y otros tantos son personajes y programas extremadamente superficiales. En gran cantidad de casos los miran porque "no hay otra cosa", y porque en cierta manera mirar un programa al que la mayoria mira, permite poder incluirse en las conversaciones que se dan al día siguiente en los espacios de trabajo, educativos, etc. Paradójicamente mirar a Tinelli puede ser una manera de luchar contra el aislamiento y la fragmentación que son inducidas por los mismos medios a través de sus modelos y valores, individualistas, competitivos, superficiales. En lás últimas décadas el rol político, psicológico, ideológico que juegan los medios en la sociedad ha crecido a un ritmo extremadamente rápido. En casi el 100% de los hogares desde los más ricos a los más pobres hay una TV encendida durante varias horas al día. Todos mirando a una pantalla, detrás de la cual hay un reducido grupo de millonarios -dueños de los medios y sus auspiciantes-, pagando a psicólogos y expertos en márketing para que generen contenidos que, aunque en apariencia diversos, vayan siempre en una misma dirección: Convencernos a todos de una mentira, es decir, que los intereses de ese reducido grupo son los intereses de toda la sociedad. Hemos consumido valores y principios durante decenios que no corresponden con nuestras necesidades e intereses, sino con las de ellos. Toda una concepción del mundo y del hombre que justifica el orden actual de la sociedad, su profunda desigualdad, el saqueo sistemático de nuestras riquezas, todos mostrados como algo que es universal, natural, e inmodificable, o directamente ocultados. Si uno pudiera contemplar toda nuestra sociedad desde una mirada amplia, abarcativa, seguramente debería tener en cuenta los enormes millones que viven en la pobreza, los -al menos- 8 chicos que mueren diariamente por desnutrición, es decir los graves problemas que atraviesa una gran proporción de nosotros. Para que nos demos una idea, un 70% de la población que trabaja gana menos de 1500 $ al mes. Si ahora comparamoslo anterior con lo que nos muestran los medios masivos, lo que vemos es que nada de esto se refleja, parecería más bien que sistemáticamente ellos enfocan sus cámaras en los sectores más pudientes y sus vidas lujosas, para decirnos, entre líneas "¿Ven que está todo bien? ¡La estamos pasando bárbaro!". Cuando no hacen esto y enfocan sus cámaras hacia los problemas más crudos como la creciente pobreza, sólo lo hacen para desacreditar a algún gobierno de turno, porque seguramente han conocido reemplazantes de ese gobierno que serán mas fieles a sus intereses, pero nunca para enfocar o hablar de las causas más profundas que explican la extrema desigualdad, pobreza y destrucción nuestro medio ambiente: un sistema político y económico profundamente desigual, estructuralmente corrupto, que vertiginosamente beneficia a una minoría enajenada mientras prácticamente aplasta todo lo demás. Pero vayamos de una vez por todas a Ricardito Fort: Poco sentido tiene criticar su complejo de inferioridad como causante de tantas cirugías, o su completa ineptitud para todo negocio o emprendimiento que haya iniciado, que solo ilustran la personalidad de alguien que lucha como puede y sin mucho éxito, contra sus conflictos psíquicos. Concentrémonos en "¿Qué es lo que ha interesado de esta personalidad a los empresarios de los medios y a su audiencia cautiva, voluntariamente cautiva?" Si uno vuelve a la mirada abarcativa, probablemente pueda imaginarse frente al televisor a miles de familias pobres, quizá millones, que mientras escuchan a Ricardo decir que se gasta 8.000 mil pesos en cada" noche de joda", ellos no saben si van a poder alimentar a sus hijos al día siguiente, porque no tienen 5 pesos para comprar unos fideos. Entendiendo esto, surge la clara conclusión de que el mensaje de Ricardo es violento. Dentro del campo de lo discursivo, podríamos decir que es extremadamente violento: Cargado de soberbia e individualismo, hablando mal y pronto, "se caga" en los que la pasan mal, en los que no tienen nada, considera -erróneamente- que eso no es asunto suyo. Ni siquiera le importa admitir que ese dinero no lo ganó trabajando, sino que lo heredó, lo cual hace al cuadro aún mas injusto y por lo tanto mas violento. Lejos de toda contemplación quedan las condiciones de opresión laboral deplorables que viven quienes realmente producen la riqueza de Fort: los trabajadores de la fábrica de chocolate. En realidad lo que hace llamativo a Ricardo no es su dinero, ya que mucha gente, incluso aquéllos que los invitan a la TV tienen fortunas similares. Lo que lo distingue es que Fort se atreve a refregársela en la cara a los millones de personas que lo miran por TV. En ese sentido es un transgresor. Generalmente los millonarios frente a las cámaras no suelen atreverse a ostentar su riqueza, porque intuyen que hay algo de violento en eso, perciben que es chocante hacer alarde de sus bienes frente a gente que sobrevive día a día. Algún grado de conciencia acerca de que no se puede insultar tan abiertamente al concepto de comunidad les impide por lo general hacerlo. Pero Ricardo no tiene escrúpulos. Y algo tenemos que agradecerle en ese sentido: Lo que hace, sin proponérselo, es evidenciar la extrema desigualdad de la sociedad en la que vivimos, y por lo tanto, hace que haya una mentira menos en la TV el medio masivo, omnipresente, por excelencia. Cierto es que mucha gente tiene interés en verlo, en consumirlo. Los empresarios mediáticos no imponen los contenidos que les vienen en gana, sino que eligen la alternativa que más vende, entre opciones previamente seleccionadas que se ajustan a un bajo coste y a una afinidad ideológica. Lo que vende de Ricardo Fort parece ser es su obsceno relato acerca de todo lo que consume y el interés que esto despierta revela que estamos frente a una sociedad completamente manipulada. Durante décadas se nos ha estado convenciendo de que la felicidad consiste en consumir, miles de publicidades diarias apuntando a que codiciemos todo tipo de bienes y servicios, desde que somos pequeños. Nuestro deseo ha sido sistemáticamente orientado hacia el consumo, y Ricardo Fort es quien nos relata, con lujo de detalle, como en un contenido pornográfico, como él realiza diariamente aquello que nosotros anhelamos. El consumo se nos ha impuesto mediante un mensaje omnipresente, lo vemos en cada rincón de nuestra existencia, como una acción sagrada. Pero como las acciones no pueden ser veneradas, terminamos casi venerando a quien lo puede consumir todo. Ricardo no tiene límites, puede consumir lo que se le ocurra. Es el Dios del Consumo. Por eso lo admiramos, lo miramos, lo consumimos con veneración. Estamos programados para consumir todo lo posible, pero no podemos, entonces Ricardo lo hace por nosotros. Por eso tenemos tanto que agradecer a Ricardo, porque él nos muestra varias características de nuestra realidad: -Que estamos viviendo en una sociedad tan desigual que el adjetivo "extremo" resulta completamente insuficiente. -Que estamos tan programados para ser consumidores que nos excitamos escuchando el relato obsceno de quien consume todo lo que nosotros desearíamos pero no podemos. -Que la TV actual está comandada por una banda de empresarios sin escrúpulos que tienen entre sus principales objetivos atontarnos para sacarnos todo el dinero posible. -Que estamos viviendo en un sistema en el que unos pocos vivos disfrutan sin límites del esfuerzo y del trabajo de una gran mayoría. -Que mientras sigamos renegando de la dimensión política que todos tenemos, que forma parte nuestra, y nos resignemos a ver pasivamente a quienes se apropian de nuestros riquezas y recursos por la pantalla chica, deberemos soportar que un grupo de payasos se burle diariamente de nosotros en la televisión. Fuente: http://comunicacionpopular.com.ar/%C2%BFque-es-lo-que-tenemos-que-agradecer-a-ricardo-fort/
 
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